Lo que llevan los migrantes al cruzar.
MIGRANTE BRASILEO ANNIMO

Autor: Marta Acevedo
Foto: Daniela Rea

Cmo imaginar tu marcha, meu irmo, si a m no me quema el sol ni me empapa la lluvia, no padezco sed y me bao a diario; no tengo que dejar el albergue en 24 horas ni dormir tiradita junto a los que encontr en el camino; yo me acuesto sin miedo seis horas seguidas; no me cio a seguir la lnea del tren y la polica no me expolia por mi facha o condicin; mi seguridad no est en negar mi nombre, tengo papeles. Adems no tengo el valor de todos ustedes ni su capacidad para retar la ignominia de traficantes, autoridades y polica; carezco de la solidaridad que tienen para levantar al otro cuando yo ni caminar puedo; no entiendo su confianza en el futuro y lo que son capaces de hacer para perseguirlo y aunque saben que pueden no llegar a donde quieren, con las uas vuelven a intentarlo. Emigrantes, no tengo palabras para describir una hora de su trnsito, no tengo otra cosa que ofrecerles ms que decirles quedito un poema de Cecilia Meireles:

CABECINHA BOA de menino triste,
de menino triste que sofre sozinho,
que sozinho sofre, - e resiste.

Cabecinha boa de menino ausente,
que de sofrer tanto se fez pensativo,
e no sabe mais o que sente...

Cabecinha boa de menino mudo
que no teve nada, que no pediu nada,
pelo medo de perder tudo.

Cabecinha boa de menino santo
Que do alto se inclina sobre a gua do mundo
para mirar seu desencanto.

Para ver passar numa onda lenta e fria
a estrela perdida da felicidade
que soube que no possuiria.