Migrantes corriendo para cambiar de vagn. Corra el rumor de asaltantes en el tren.
Migrante an sin identificar

Autor: Jos Woldenberg
Foto: Javier Garca

Primero los retuvieron, los torturaron y les exigieron dinero para dejarlos seguir su camino a Estados Unidos. Luego, como no tenan con qu pagar, les ofrecieron unirse a la delincuencia organizada y, al negarse, los masacraron. As termin el viaje de al menos 72 indocumentados -58 hombres y 14 mujeres- procedentes de Ecuador, Honduras, Brasil y El Salvador que cayeron en manos de presuntos zetas en un rancho de San Fernando, Tamaulipas, segn la declaracin del nico sobreviviente de la masacre. (Reforma, 26 de agosto de 2010).
Luego conocimos ms detalles del siniestro crimen. Pero lo fundamental fue eso: secuestro, tortura, solicitud de rescate, invitacin a sumarse a las filas de la delincuencia y al final, asesinatos con todas las agravantes de premeditacin, alevosa y ventaja. Y adems, la especulacin de que autoridades mexicanas podran ser cmplices de las bandas criminales.
Y sin embargo, uno intuye que el flujo de migrantes de centro y sud Amrica hacia los Estados Unidos, que pasa por Mxico, no se detendr. Es posible que algunos, ante el terror que emana de la informacin, declinen sus intenciones de emprender la compleja ruta. Pero de seguro que muchos otros intentarn llegar a la tierra de la gran promesa.
No es slo un asunto nacional o regional sino que en todo el mundo millones de personas migran de sus pases de origen a aquellos dnde creen o encuentran mejores condiciones de vida y trabajo. Si una caracterstica tiene el planeta hoy es que las migraciones se han multiplicado y la tendencia no hace ms que crecer. Por ejemplo, en 1996 Espaa reciba alrededor de 16 mil inmigrantes al ao y hoy la suma alcanza los 800 mil. Y el mayor nmero lo aportan los pases de Amrica Latina. En orden de magnitud: Ecuador, Colombia, Bolivia, Argentina y Per. Lo que indica que no slo la colindancia explica y posibilita las migraciones masivas.
Mientras se mantengan las abismales desigualdades entre pases, mientras el trabajo obtenga remuneraciones profundamente polarizadas, mientras las expectativas de futuro en uno y otro lugar estn marcadas por la esperanza y la desesperanza, miles y miles de hombres y mujeres seguirn cruzando las fronteras para forjarse o creer que se pueden forjar- un mejor porvenir. Se trata de una Perogrullada, pero que tiene que ser el punto de partida de cualquier poltica migratoria digna de ese nombre. Porque un pas como el nuestro que expulsa todos los aos a cientos de miles de conciudadanos hacia los Estados Unidos y que reclama para ellos un trato justo, respetuoso de sus derechos, no puede no debe- cerrar los ojos y dejar que sean los polleros, las bandas de delincuentes y funcionarios corrompidos los responsables del destino de los migrantes que cruzan por nuestro territorio.
Mxico no debe convertirse en el purgatorio por el que estn obligados a pasar los migrantes antes de llegar al paraso. No podemos ni debemos asumirnos como el territorio inhspito que es necesario superar antes de llegar a la meta. Las restricciones que el gobierno norteamericano pone a los migrantes del sur no deben ser acompaadas por una poltica deshilachada en la materia que supone que cada quien debe rascarse con sus propias uas, lo que hace de los migrantes presas fciles de traficantes de personas, bandas delincuenciales y funcionarios venales.