Repatriacin de migrantes guatemaltecos.
GELDER LIZARDO BOCHE CANTE

Autor: Marcela Turati
Foto: Moiss Castillo

Un surco mal trazado de frijol permanece como recuerdo de tu vida en Los Astales, el rancho de 20 casas allende el ro Las Tacayas, en El Progreso, Guatemala. Tu aportacin a la milpa familiar pareca bigote retorcido, tan gracioso, Lizardo, que tu to pidi que lo dejaras. No saliste bueno para el trazo acaso desde que desertaste de la primaria. Tantas ganas tenas de salir del pueblo que te alquilaste como chaln en el camin guajolotero de vaivenes entre tu casero y San Antonio La Paz. Tanta urgencia sentas por vivir que con 17 aos eras todo un hombre casado. Estabas prximo a estrenarte como padre del beb tejido con amor en el vientre de Ysica, quien hoy se sabe una nia-viuda. Te hipnotiz la idea de dar a los tuyos una mejor vida abandonando las milpas de tu Guatemala y pizcando golden apples en California. En vez de quetzales ganaras dlares. Se vea refcil: tu cuado Gilmar sera el gua, t y tu cuado Ermelindo los seguidores. Te pienso junto a ese par cruzando el ro Suchiate a la brava, entre esa enredadera de bicitaxis que trasladan mercanca y pasaje de manera legal o contrabandeada. Los imagino en Chiapas aferradas como moscas al techo del tren carguero, los msculos tensos, en vigilia permanente para no salir volando. Me pregunto si entre las costuras del pantaln llevabas billetes cosidos para ocultarlos de los dueos de esa Ruta Del Ms Fuerte. Acaso quisiste camuflar tu condicin migratoria con una mochila ligera que no delatara que cargabas tus sueos en la espalda. Quizs matizaste el cantadito del dulce hablar guatemalteco, o memorizaste las estrofas de un himno nacional ajeno, para confundir a quienes prohben el paso segn el injusto rasero de la nacionalidad. Me intriga saber si desde el lomo del tren pudiste atrapar alguna bolsita con agua o uno de los atados de tacos que lanzan las doas avecindadas a la orilla de las vas, que no soportan que el hambre y el sufrimiento se paseen tan cerca. En qu momento ustedes tres perdieron el camino? Cmo fue que la ley los correte hasta obligarlos a esconderse? El samaritano que prometi llevarlos a Monterrey fue quien los vendi a sus asesinos por unas monedas? Quin autoriz a los hombres que llamaron a tu casa, para pedir 2 mil dlares por tu rescate, a actuar como dioses borrachos, con derecho de mutilar vidas? Lizardo, habas escuchado que la frontera mexicana es territorio perdido? Vaya, al menos que en Mxico se libra una guerra donde los migrantes son un botn y que las autoridades contemplan con sospechosa indiferencia esa compra-venta? Encontraron tu cuerpo, querido Lizardo, junto a los de los esposos de tus hermanas Karla y Nohem, y a los de otros 69 migrantes en el rancho de San Fernando. Noms tras lomita quedaba Estados Unidos. En Los Astales, la noticia desmoron como polvorn la vida de todos, desgaj corazones como pasa con los cerros tras las lluvias. En la foto de un diario tu Ysica luce tan triste y tan linda! El vientre an no se nota abultado. No s si Lizardito siente la angustia que guarda ella. Seguro que cuando nazca le contar de ti, le dir que el presidente te declar hroe en una ceremonia donde no te dejaron estar presente. Sigues varado en una morgue mexicana. Quin te manda, Lizardo, no tener cdula de identidad? No hubo manera de identificarte aunque tus parientes empearon su palabra en que t eres t, el adolescente de las milpas mal trazadas. Un surco de tierra te espera en casa. Ah tu cuerpo ser sembrado.