Cerro El Sentinela, Mexicali, Baja California Norte.
Robin Estuardo Ziga Mijangos

Autor: Eileen Truax
Foto: Eduardo Soteras

Ojos de pescador, labios de pescador, manos de pescador, alma de pescador. La vida junto al estero all en la aldea de Sipacate, en el departamento de Escuintla, Guatemala, est marcada por el mar. Del mar viven quienes han crecido ah; sobre la arena tejen redes de pesca a la par que van tejiendo sus sueos. Hasta que un da, los sueos apuntan para el norte.

Sus 28 aos de vida los vivi Robin al amparo del mar. Las redes, las olas, la pesca de todos los das, aminoraron el dolor del padre que se march cuando l an era un nio y le dieron fortaleza para encabezar a la familia: una madre, dos hermanas pequeas y una casa que mantener desde los trece aos de edad. Con la piel cubierta de sol y sal, con el pelo lleno de colochitos, con la risa a flor de labios a la menor provocacin, Robin pronto aprendi que su felicidad radicaba en la felicidad de los dems: que Yolanda, su madre, tuviera lo necesario para la cocina; que Karina pudiera ir a la escuela para ser maestra; que Zulma, la ms pequea, soltara la risa a la menor provocacin.

Nadie sabe cmo es que se le meti la idea. Tal vez fue la imposibilidad de conseguir una plaza para que sus hermanas ejercieran como maestras. Tal vez las cuentas que no salan cuando trataba de ahorrar para construir una casa que no fuera de palos y palma. Tal vez el hecho de no tener esposa ni hijos que lo ataran a un lugar. Tal vez las palabras de inspiracin del templo cristiano al cual acuda, en donde aprendi que con la ayuda de dios poda cruzar cualquier mar. Nadie, ni siquiera Zulma, su cmplice desde nios, sabe por cunto tiempo lo plane. Noms as, un da Robin anunci que se iba. Y el 2 de agosto agarr camino.

El ltimo contacto que tuvo con la familia fue diez das despus. En una llamada confusa, Robin le dijo a su madre que lo haban detenido en un retn. Despus, nada. Fue hasta el da 24 que todos escucharon el nombre de Tamaulipas por primera vez.

Ojos de pescador, labios de pescador, manos de pescador. Nada tena que andar haciendo l all, dice Zulma. Atragantada por el llanto, la joven demora en los pequeos detalles: la nariz finita de su hermano; los chistes que le contaba todo el tiempo; el pescado con frijoles, su plato preferido. La msica cristiana y su cancin favorita, el Himno de Victoria, que Zulma toc y toc durante el funeral para acallar el desgarrador hijo de mi alma que sali de la garganta de su madre a la llegada del atad plateado cubierto por la bandera de su pas.

Alma de pescador. Un da mi hermano lleg a la casa de noche, con el torso desnudo. Y tu camisa, Robin?, le pregunt mi mami. La regal, contest mi hermano como si nada, recuerda Zulma. Un amigo le dijo me gusta tu camisa y Robin se la regal. As era mi hermanito.