Familiares de migrantes en la ceremonia de repatriacin de los cuerpos, Guatemala.
Efran Pineda Morales

Autor: Vanessa Job
Foto: Moiss Castillo

El da en que Efran Morales volvi a Guatemala el cielo estaba especialmente abierto. Un avin de la fuerza area mexicana lo llev de regreso a casa, donde lo recibieron con honores. No lleg el Presidente lvaro Colom, pero s mand a Rafael Espada, el segundo hombre ms importante de aquel pas para entregarle una medalla a este hombre nacido en Sipacapa.

A sus 52 aos Efran entr cargado en hombros, pero no como a l y su familia les hubiera gustado. No como se mereca. Los cadetes de la escuela politcnica sostenan su atad abrazado con la bandera azul blanca y todo Guatemala estaba de duelo por los once migrantes asesinados en Tamaulipas a mediados del 2010. Pareca que slo en esas circunstancias Efran poda tener rostro, historia y no ser nada ms uno ms de los millones que cruzan Mxico para llegar hasta Estados Unidos porque no encontraron lo suficiente para soar en su propia tierra.

Efran ya conoca el sueo americano; por 14 aos vivi en Estados Unidos. Haba regresado a Guatemala con la idea de quedarse, pero unos amigos lo convencieron de que se uniera al viaje, que dejara ese empleo ingrato transportando sal y que fuera con sus hijos a buscar ms dlares.

Efran y sus hijos salieron de Escuintla el 2 de agosto rumbo a Petn, para luego enfilar hacia Mxico, con destino a la nacin de las estrellas, pero dos semanas despus ya no se supo de ellos, hasta que la noticia de la masacre de los 72 migrantes estaba en todos lados.

Ahora ngela, la esposa de Efran, anda con el alma hueca como si hubiera sido a ella la que le entraron los balazos. Y es que a esta mujer le mataron a su familia, a su hija Nancy de 25 aos y a su hijo Richard de 22, quienes viajaban con su padre. A ngela se le escurren los ojos porque el da que su esposo y Richard regresaron a casa, el cuerpo de Nancy an segua sin repatriar. ngela est adolorida por sus nietos que apenas con edad para ir a la escuela se quedaron sin su madre y sin que se cumpliera la promesa de tener una vida mejor.