Forma de esconder el dinero a los asaltantes, Ixtepec, Oaxaca.
Migrante an no identificado

Autor: Cynthia Rodrguez
Foto: Edu Ponces

Desde que te fuiste la primera vez no pudiste mantener las promesas. Hace seis aos, decas que estabas cansado de lo que te pagaban aqu. En la empresa bananera hacas de todo y de todas formas no nos alcanzaba. Por eso me dijiste que te iras a trabajar a Estados Unidos para mantenerme a m y a nuestros dos hijos.
Todos los das esperbamos noticias tuyas, que nos hablaras para saber cmo estabas, cmo habas llegado Mientras yo empec a buscar trabajo, pues lo poco que tenas dijiste que lo necesitabas para el viaje.
La primera noticia de ti lleg de un vecino que te haba visto por aqu, cerca del pueblo. La doa me convenci para irte a buscar y entonces fuimos a ver si era cierto y s, ni te habas ido a Estados Unidos ni estabas buscando trabajo para mantenernos. Cuando te encontramos ya estabas viviendo con otra mujer y por ms que te dijimos que te perdonbamos, ya jams regresaste. Esa fue la primera vez que nos abandonaste.
Cuando de verdad te fuiste a Estados Unidos, viniste a despedirte de los muchachos y les prometiste lo mismo: que les mandaras dinero apenas consiguieras trabajo. Noms me los alborotaste diciendo que despus mandaras por ellos. Tampoco cumpliste
Cuando las noticias comenzaron a llegarnos de lo que haba pasado en Mxico, quisimos creer que t estabas bien, luego nos dijeron que entre todos los que encontraron, tambin estabas t. Me doli mucho, porque t sabes que te quise y porque eras el padre de mis hijos y ellos s te queran, aunque cuando vivas con nosotros nos pegabas porque luego tomabas mucho.
Nosotros no te guardamos rencor, aunque esa seora no quiso que yo estuviera en tu funeral. Tampoco me dejaron ir al aeropuerto a recibirte cuando trajeron tu caja, me negaron ir a tu vela. Slo a los muchachos los dejaron. Yo, que siempre le peda a Dios que te arrepintieras, hoy le sigo pidiendo que te me bendiga aunque ya no ests aqu y aunque me hiciste sufrir.