Lo que llevan los migrantes al cruzar.
Jos David Girn Martnez

Autor: Lydiette Carrin
Foto: Daniela Rea

Dos fotografas en el diario Prensa Libre.

La primera: Brenda Liset Betancourt mira hacia el lente. Su expresin es la ausencia activa de la sonrisa. Sostiene una foto del esposo perdido.

Brenda est escoltada por tus dos hijas, de tres y seis aos, ahora hurfanas de padre. Tampoco sonren. Estn sentadas en un sof. Atrs, hay una pared cuya pintura azul se cae a pedazos.

Segunda fotola nica que tengo para pensarte en vida: Un joven sonriente, de mirada brillante, con una nia en brazos. La menor de tus hijas? Al fondo, se encuentra el guila calva y la bandera de Estados Unidos.

Jos David Girn Martnez, 26 aos. Guatemalteco.

El 2 de agosto de 2010, saliste desde tu aldea de Sipacate, La Gomera, una comunidad pesquera en la Regin de Escuintla, Guatemala.

Ibas con otros cuatro: tres hombres y una mujer. Todos con la esperanza de llegar a Estados Unidos, hallar un trabajo y mandar dinero a casa. No era la primera vez que lo intentabas. Dos aos antes habas hecho el mismo viaje, relat tu mujer a la prensa. Pero en esa ocasin, te separaste del grupo y estuviste perdido durante un mes por Mxico.

Ya en casa, tras esa decepcin, trabajaste en una empacadora de banano. Pero el trabajo era eventual; as que decidiste intentarlo de nuevo.

Otros migrantes, unos ms jvenes, otros ms viejos, me han contado la misma historia. Pasar por Mxico es el infierno. Pero lo volveran a hacer.

Lo haran, lo harn de nuevo. A pesar de los peligros del camino. A pesar de que incluso si llegan a Estados Unidos, continuar el temor, por vivir sin papeles. Tan slo en los primeros seis meses de 2010, 16 mil guatemaltecos fueron deportados de ese pas.

Pero cmo no volver a intentarlo! Si los mismos diarios reportan que slo la mitad de los deportados logran conseguir trabajo en Guatemala.

No haba pasado ni un mes desde tu partida, cuando, en San Fernando, Tamaulipas, fueron hallados 72 migrantes asesinados por no poder pagar rescate, y por negarse a trabajar para el crimen organizado. Entre ellos, se enteraran pronto tu esposa y tus dos hijas, y toda tu familia, y toda tu aldea, estabas t.

Por negarte a trabajar para los Zetas

Tus restos llegaron a Guatemala el 5 de noviembre. Ese da tu pas declar luto nacional.

Y yo pienso que 26 aos son muy pocos. Y pienso que es mucha muerte para un padre que buscaba sostener a su familia.