En el tren, saliendo de Guadalajara, Jalisco.
Migrante an sin identificar

Autor: Francisco G. Benavides
Foto: Hctor Guerrero

No s cmo, pero quiero que seas fuerte y que les digas que su padre muri asesinado. Yo ya no puedo abrazarlos, as que tmalos en tus brazos y apritalos contra tu pecho. Hazlo como si fuera yo y estuviera todava vivo. Condenado a muerte, pero vivo.
Diles que me tuve que ir al Norte, que no tena opcin, que nunca quise dejarlos solitos y que en las noches pensaba en ellos. Hasta que un da llegaron ellos, los asesinos. Diles que me mataron sin justicia, con saa, con esa saa que la locura no impide. Ustedes desamparados en esa pocilga y yo llevado al matadero. En mis entraas se clavaron las piedras y la medallita de la virgen y nuestros sueos, y sus fotos y el pie de un salvadoreo o de cualquier otro.
Tmalos de la mano y corre calle abajo con ellos, que sientan el viento como cuando yo era nio. Grtaselo fuerte para que yo escuche: su padre ha muerto, s, lo han matado! Y luego detente bajo al maquilishuat que est junto a nuestro ro, y quedito, en secreto susrrales al odo que yo, su padre, te ha mandado un pajarito para decirles que ha muerto, s, a mano de gente mala, pero que an hay gente buena. Poca quiz, pero hay.
Promtemelo por favor aunque haya dolor, aunque yo mismo no lo crea, promtemelo, para que mi alma descanse. Para que vuelva a la tierra y me integre a ella sabiendo que en unos aos, frente a la miseria, no sern ellos los que estarn en el fondo de una fosa atados y buscando el aire, o fuera de ella echando los cadveres de otros. De otros que como yo, no habrn hecho ms que buscar un simple trabajo que pagase, una vida que no fuera de gusanos.