Pies de migrante.
Migrante guatemalteca sin identificar

Autor: Isabel Vericat
Foto: Isabel Vericat

Hace das, semanas, que te busco, pensando en ti, imaginando si te pareceras a la muchacha guatemalteca indocumentada que encontr hace cuatro aos en la estacin migratoria de Tapachula, recin estrenada como una jaula de oro. La muchacha estaba a punto de ser deportada--repatriacin acompaada, como se dice en el lenguaje correcto de las instituciones migratorias, que deportan con guante blanco y grilletes si es necesario. No era la primera vez que lo intentaba, llegar al norte y cruzar, era la segunda vez que la deportaban y segua sonriendo con aires de aventura, sosteniendo con irona en la mano el folleto obligado sobre sus derechos humanos.
Recordndola a ella, vital y brillante, me pregunto ahora cul fue tu experiencia, doncella annima muerta, pavana tan merecida, si era tu primera vez cuando junto con otras 13 mujeres, seguramente todas muy jvenes, fuiste acorralada, s, como encerrada en corral, como bestias humanas las 72 personas que eran en total, y amenazadas y golpeadas para que aceptaran la oferta que les hacan de trabajar para ellos, y a ustedes las mujeres, para que pagaran con su cuerpo y se sometieran a la desaparicin y la clandestinidad de la trata, al negocio perverso de ser carne de trfico sexual y de trabajo esclavo.
La muchacha guatemalteca no identificada que busco en mi imaginacin estaba dispuesta a intentarlo una y otra vez, salir-cruzar-llegar, para dejar de sentirse cosa usada y abusada en su propia comunidad, por hombres que decan que la queran pero que la maltrataban. Segua soando con una vida ms libre y valiosa, y planeaba huir, se junt con otra chica de su edad, reunieron un poco de dinero, emprendieron la marcha, y finalmente cruzaron el Suchiate pagando unos cuantos quetzales. Y fue en Mxico donde empez lo peor, aunque decidieron no subirse al tren, sino caminar todo lo que fuera posible, ampollas en los pies extenuados, y tomar algn autobs. Fueron detenidas por el color y la forma de hablar, lo de siempre, las seas de identidad de la discriminacin, secuestradas y sometidas a amenazas y llamadas a sus parientes del otro lado para que pagaran su rescate. Los parientes no respondieron, no tenan el dinero ni los medios, y las dos amigas migrantes que salieron juntas de Guatemala buscando una nueva vida fueron violadas y sometidas por zetas, policas, personal de migracin, vaya usted a saber, y obligadas a vender su cuerpo o morir. Y viendo que esto no era vida, que no haba de otra, la muchacha guatemalteca en la que pienso vio en un instante, el ltimo, todo lo vivido y soado, y cay encima de su amiga, como en un imposible abrazo, para juntas resistir o morir.
Las madres centroamericanas que han empezado hoy su caravana por Mxico en busca de sus hijas e hijos migrantes desaparecidos, los encontrarn algn da si las ayudamos, y entonces sabremos todos que desaparicin en nuestro pas quiere decir aniquilacin, por muerte fsica o por desintegracin mental.