Comedor administrado por el grupo de ayuda FM4, Guadalajara, Jalisco.
Henry Francisco Serrano Cullar

Autor: Vernica Caldern
Foto: Hctor Guerrero

No era la primera vez que cruzaba la frontera. El salvadoreo Henry Francisco Serrano Cullar, de 24 aos, llevaba cinco aos trabajando indocumentado en Houston. La muerte de su madre le hizo viajar a su natal Quezaltepeque, a 15 kilmetros de San Salvador. Tras el funeral, hizo el mismo viaje que haba hecho la primera vez. Llam a su esposa desde Mxico y le pidi dinero para pagar a un coyote que le llevara a Estados Unidos. Pasaron tres semanas sin que sus familiares supieran ms de l. Cuando llegaron las noticias de la masacre ocurrida en San Fernando, su hermana, Wendy de Arana, acudi a la cancillera salvadorea para preguntar por su hermano, segn cuenta el peridico salvadoreo El Diario de Hoy. Una fotografa muestra a una mujer triste, que sostiene el retrato en sus manos de un apuesto y sonriente joven moreno. Esperamos en Dios que mi hermano no est entre las vctimas, dijo a los periodistas.

Casi 2 millones y medio de salvadoreos viven en Estados Unidos, una cifra que equivale a ms de una tercera parte de la poblacin de El Salvador. Entre los migrantes estn los que han salido de Quezaltepeque (Cerro de los quetzales, en nhuatl), municipio que roza los 30,000 habitantes. La pgina de su alcalda presume de que ha cumplido 100 aos y de que es ciudad hermana de Shanghai. No es ajena a la violencia: hace unos das fueron hallados cuatro cuerpos en sus calles. Henry dej el pueblo a los 19 aos para buscar un futuro en Estados Unidos; en Houston consigui un trabajo de cocinero, y no volvi ms. Pero su madre muri en junio, y fue que Henry regres a Quezaltepeque, a pasar un mes con su padre y sus tres hermanas. En Texas le esperaban su mujer y sus hijos. Ya nunca lo volvieron a ver.

Henry regres por ltima vez a El Salvador el pasado 6 de septiembre, en un avin de la Fuerza Area Mexicana que llevaba los cuerpos de trece salvadoreos asesinados en Tamaulipas Tres lneas en una crnica cuentan que Henry fue enterrado en el cementerio general de su ciudad, y que sus tres hermanas se aferraron al atad. Sobre el fretro estaba la imagen de un joven apuesto y moreno, y una bandera de El Salvador.