Casa abandonada. Escenario habitual de asaltos y violaciones.
Migrante no identificado

Autor: Cecilia Gonzlez
Foto: Toni Arnau

Tena un nombre, una vida, una familia. Alguien en el sur de donde sali o en el norte hacia donde se diriga, lo sigue esperando. O llora porque ya sabe que no llegar. Sospecha, intuye que se convirti en botn de guerra del Mxico ensangrentado; que no estar ms en el desayuno, el buenos das, las despedidas, las bodas de amigos, las fiestas de aniversario. Nunca ms la ilusin de tramitar un pasaporte que pruebe que naci y es, que tiene la piel de tal color y el cabello a tono, que incluya un nombre, una direccin y un telfono para comunicarse en caso de emergencia. No podr ser ya nada, salvo un doloroso recuerdo. Por ahora, es slo un cuerpo masacrado, el nmero 72.
Desconocemos su historia anterior porque slo podemos probar que comparti esperanzas, incertidumbre y viaje en territorio mexicano con otras 71 personas, parte de esa multitud que emigra, lo que, segn una de las acepciones del diccionario, significa abandonar la residencia habitual dentro del propio pas, en busca de mejores medios de vida. Vena desde algn alejado rincn de Brasil, Ecuador, El Salvador, Honduras o Guatemala, pero se top con la muerte en Tamaulipas. Nuestro 72 fue vctima de una masacre que lo convirti, junto a sus compaeros de tragedia, en mrtir del permanente secuestro de migrantes que tanto ignor un gobierno sordo, al que se le siguen amontonando los muertos, por todos lados. Injusta y vergonzosamente.