Migrantes son recibidos al llegar al albergue Hermanos en el Camino en Ixtepec, Oaxaca.
Migrante an sin identificar

Autor: Daniela Tarazona
Foto: Noel Criado

Renunciamos a nuestros nombres. Queremos estar all. Criminales, dice? Nosotros somos nadie. Los criminales tienen armas. Y los que tienen armas se llaman carniceros. Nosotros somos migrantes y ellos son carniceros. A nosotros nos llama la tierra. Ellos atraviesan la carne nuestra, mientras transitamos el territorio de nadie. Nos parecemos a los fantasmas, pero nuestra sangre tie la tierra. Mi sangre y la suya, la nuestra. La parte del cuerpo de todos nosotros es la espalda. Somos los de atrs.

Qu miramos? Ya no miramos nada, apenas cada paso dado sobre el suelo. Caminamos por ninguna parte; ellos tienen armas, nosotros no. Sin embargo, llevamos los ojos bien abiertos. Luego los tendremos vendados, como usted. Nadie recordar lo que ver aqu. Sabemos que detrs de los vendajes estar nuestra mirada de horror, la mirada final. La noche como un pozo, el ltimo da. Aqul. Usted tiene derecho a decir que es uno de nosotros, puede hacerlo. Puede decir: yo tambin soy como ustedes. Dgalo, si quiere. Luego, pronuncie las palabras que nos pertenecen: diga la palabra nombre, la palabra vida, la palabra valor, la palabra annimo.