Migrante sube a un tren en movimiento, Lechera, Edo. de Mxico.
SABAS NAPOLEN LPEZ SNCHEZ

Autor: Ivonne Melgar
Foto: Edu Ponces

Slo cinco aos me voy a estar en los Estados, prometi Sabas a Marta Rosa, su madre. Es el tiempo que la Paty necesita para ser laboratorista clnica y Estefani y Ayln salir de bachilleres, argument el muchacho, harto de llenar solicitudes de trabajo.

Ella le crey. Volvera, a diferencia del marido que la dej con cinco nios y se invent otra vida en Houston.

Quiero ayudarla con las medicinas para su diabetes, pagar la Universidad de mi hermana, sus pasajes tan caros de Tecapn a la capital del Departamento. Y que las bichas (chamacas) sigan en la escuela. Y ahorrar para volver en 2015 y hacer la carrera de Hotelera y Turismo, propuso el experto en serigrafa y estampado, coordinador de los cursos en el pueblo.

Ella acept. El cumplira, a diferencia del primognito que no tuvo tiempo de apoyarla porque ya del otro lado, sin aguantar la soledad, hizo su propia familia.

Quiso negarle el permiso. Pero le dio remordimiento hacerle sentir que de nada serva la preparatoria de tres aos, con especialidad de contador; porque fue el nico de la generacin que no se conform con el bachillerato general de dos. Y es que siendo tan obediente, le hara caso y terminara sembrando milpa en las fincas.

Tampoco se atrevi a decirle que viviera de hacer bolsitas de tela para monedas y celulares, tarjetas, adornos, collares, pulseras y aretes de semillas y piedras que ella le venda en su tienda de verduras.

As fue juntando de dlar por da. Lo que costaban cuatro prendas. Mientras Marta Rosa se consolaba con la confianza de que su morenito de cara aguilea, naricita como recortada, ojo caf, pelo liso, delgado, no era bolo borracho-- ni vago.

Buen viajero, eso s: fuera en un retiro catlico a San Miguel con los de la Iglesia del Calvario, o a las capacitaciones artesanales del Comit Intergremial de la Zona Oriental (CIAZO) a La Unin o de paseo con los muchachos del FMLN a Santiago Mara.

En mayo cumpli 20 aos. En junio tom camino a Houston. Slo lleg al Distrito Federal. Estoy preso, me van a deportar, le anunci por telfono. Marta Rosa salt de alegra, igual que en enero de 2001, cuando sobrevivieron al terremoto bajo las ruinas de su casa en el barrio capitalino de San Martn.

Pero Sabas le anunci a su modo que probara suerte por segunda vez: para la prxima quiero que me regale 50 dlares, no 30, para hablarle siempre. Ella se los dio el 10 de agosto. El se puso su camisa azul ail, pintada por sus manos.

Desde entonces se colg una de las bolsitas inventadas por Sabas para cargar con ella siempre el celular y contestar pronto, cuando l llamara, y escucharlo decir usted es mi chilindrina. La frase consentidora de su hijo. Pero nunca llam.