Migrante que perdi la pierna al subir al tren intenta el viaje de nuevo.
Armando Prez Nieto

Autor: Anglica Abelleyra
Foto: Toni Arnau

Al principio habas sido descartado de esa lista de muerte. Tu identificacin se encontraba en las ropas de otro de los migrantes que, como t, aspiraba a cruzar la frontera de Mxico para llegar a Estados Unidos. Pero a partir de tus huellas dactilares, algunos peritos forenses identificaron tu cuerpo como el de Armando Prez Nieto, de 24 aos, oriundo de El Salvador. Entonces, para la polica, para la diplomacia, para las estadsticas, fuiste el onceavo salvadoreo asesinado entre un total de 72 centroamericanos que sucumbieron de manera violenta, cruel y atroz en el estado mexicano de Tamaulipas. Yo soy mexicana. Y como muchos otros de mis paisanos, siento vergenza, te pido perdn y exijo justicia. Para t y tu familia. Para los miles que a diario se ponen en riesgo al cruzar ese linde norteo. Perdn por nuestra deshumanizada existencia; porque como mujeres y hombres no hemos logrado subsanar el odio, la inclemencia, el trfico de personas y de almas sin condiciones de seguridad ni de dignidad para seres que, como t Armando, buscaban quizs mejorar la vida, allende tu hogar, lejos de tierra. Lograste pasar con vida el sureste de Mxico que muchos llaman el "embudo de la muerte". Sin embargo, ya en el camino tamaulipeco no lograste tu anhelo ante un ataque masivo a tus compas hondureos, guatemaltecos, ecuatorianos, salvadoreos y brasileos. Perdn nuevamente por tanta saa. Perdn por tanta indiferencia y silencio. Y desde aqu lanzo, junto con otras voces, la exigencia a las autoridades de este maltrecho pas -el mo- que no logran parar el horror de muerte a causa del narcotrfico y la lucha encarnizada entre crteles de la droga, policas corruptos, milicia ineficiente y mafias que se apoderan de mentes y personas. S, por das fuiste el nmero once, como once fueron los atades envueltos con la bandera blanquiazul que llegaron al aeropuerto de Comalapa para que pisaras nuevamente tu tierra. Antes nmero, te veo ahora como mariposa blanca que busca dnde asentar el vuelo. Por ese revoloteo, todava impune Armando, nuevamente perdn.