Rumbo a la estacin de Medias Aguas, Oaxaca.
Migrante an no identificado

Autor: Maria Rosas
Foto: Eduardo Soteras

Antes que nada, desatarte las manos, una y otra vez me veo hincada a tu lado forcejeando con las cuerdas, ayudndome con los dientes y las uas a desatar el nudo que te aprisiona las manos a la espalda, y ya libres tus manos, me peleo con el nudo del trapo que te tapa los ojos; todo est mojado y tierroso, por mi propia cara escurre tanta gota, todo es negro a pesar del sol inclemente, no tiene clemencia el sol, no hay clemencia, desato el ltimo nudo y ah est tu cabeza destrozada, eres t mi nio y no eres t, qu de sed tienen tus labios cuarteados. y tanto polvo, tanto da, tanta ansia de llegar, tanta intemperie se te miran encima. entonces te trepo sobre mi regazo, eres un hombrn y pesas tanto, pero yo te trepo sobre mi regazo y con los dedos, apenas la puntita de los dedos, voy tocndote todo, te aliso las cejas, voy y vengo por tu nariz, te enderezo el ceo, voy sobndote las orejas y me sigo hasta la nuca, deslizo sobre tus ojos mi mano abierta para quitarte el espanto hasta que siento un aire caliente soplar entre mis dedos, te remueves, aprietas los labios, un pulso breve te sube desde el pecho, late en tu cuello; as que hundo en tus cabellos mi mano y nos balanceo, atrs y adelante, atrs y adelante, interminablemente. no te mezo para que duermas sino para que te despiertes. y la que despierta soy yo pero cierro los ojos y te sigo acunando.