Migrante que perdi el tren, San Juan de Ocotn, Jalisco.
Jos Angel Flores Bolaos

Autor: Pablo Raphael
Foto: Hctor Guerrero

Es tarea ms ardua honrar la memoria de los seres annimos que de las personas clebres. La construccin histrica est consagrada a la memoria de los que no tienen nombre.
Walter Benjamin

No quiero decir que se llamaba Jos ngel Flores Bolaos y que viva en Puerto Parada, Usulutn, Repblica de El Salvador. Intil sera decir que tena 33 aos porque nunca va a resucitar. Absurdo sera ponerse a contar los kilmetros existentes entre el ro Grande de San Miguel y el ro Grande del Norte. Dos meses antes de su muerte, Puerto Parada sufri una inundacin bblica parecida a la que sucede en esta semana aqu en Mxico. Las cosechas se echaron a perder, miles de animales tuvieron que ser sacrificados y cientos de familias tuvieron que buscar otro lugar, otro pueblo, otra casa. Un campesino dijo a la televisin salvadorea: Ya no se va a poder vivir aqu, mas por eso me quiero salir yo. Quiz fue lo mismo que pens Jos ngel Flores y por eso dej atrs su desbordado ro para intentar cruzar el otro ro Grande, el Bravo.
Para qu decir el nombre de su madre, ni de los parientes que lo recibieron en una caja de color gris envuelta en el azul y blanco de su bandera; sobran los cuarenta minutos de discursos dados por el presidente Funes, el pastor Fernando Salguero y el sacerdote ngel Garca. Al finalizar la ceremonia, desbordada y sin palabras, la familia de Jos ngel Flores volvi a Puerto Parada cargando una caja y no las maletas del hijo prdigo.
Por eso no quiero decir su nombre, pero tampoco quiero que el miedo siga siendo quien dicte nuestras palabras o nuestro silencio.