Regreso de migrante deportado a Guatemala, 2009.
Migrante an sin identificar

Autor: Santiago Vaquera Vsquez
Foto: Mauricio Palos

que hay otra voz que quiere hablar; que hay un perfil de tez bronceada que de rodillas arrastrndose camina
Tino Villanueva


Estoy esperando en una fila larga. Todava faltan pasar unos quince carros antes de que me toque cruzar. Miro a los carros en las otras filas, a los conductores, a las caras. Algunos estn cansados, otros aburridos, algunos angustiados y a unos pocos se les nota nerviosos. Hace calor y estamos todos esperando en hileras largas para cruzar la lnea, esa franja que en otras partes se llama frontera.
Pasa un hombre vendiendo peridicos. El titular de varios es sobre los 72 migrantes indocumentados asesinados en el norte de Mxico. La mayora eran centroamericanos. Muchos vctimas quedan sin identificar. Pienso en uno de ellos, annimo. Uno o una que decidi hacer el intento de salir de su pas, cruzar a Mxico para brincar la lnea a los Estados Unidos. Uno o una que no llegar a su meta, slo quedar registrado como nmero: annimo #5, migrante an no identificado.
Miro al puente donde hay otras filas de gente esperando cruzar a pie. Entre las filas pasan vendedores ambulantes, gente de la Cruz Roja pidiendo donaciones, chicos que avanzan a los carros con botellas de agua para limpiar los parabrisas y un hombre con muletas pidiendo limosna. Miro a las caras de quienes pasean por entre las filas.
Mis padres cruzaron pocos meses antes de que yo naciera. Llegaron al norte de California y se quedaron all. Fueron indocumentados por unos aos hasta que pudieron arreglar sus papeles. Por alguna razn no les fue difcil cruzar. Quiz por el hecho de que lo hicieron en los 60, dcadas antes de operaciones de la migra como Gatekeeper o Hold the Line, cuando cruzar era ms fcil. Llegaron a la garita en un Mustang blanco, mi madre embarazada le regal una sonrisa grande al guardin y ste, sin pensarlo mucho, los dej cruzar. Una pareja de teenagers que cruzaban para pasear. Y de all, al norte de California donde mi padre tena un to que trabaj de bracero y que termin quedndose all. All en el otro lado. El Mustang se convirti en el carro de mi familia y luego en el medio de fuga de mi padre, quien despus de trece aos viaj de nuevo a Mxico con una nueva mujer y un hijo al punto de nacer.
No lo volv a ver hasta veinte aos despus, en su funeral. Pienso en la gente que acompa a mi padre al panten de la ciudad. La gente que lo despidi bajo un cielo azul y el calor de agosto de Mexicali. Gente, algunos como l, que cruzaron de mojados para ganarse la vida all en el otro lado. Algunos se quedaron, otros volvieron y unos desaparecieron para quedar como recuerdos del to o el primo o el padre que se fue.
Mi jefe muri el mismo da que un migrante annimo #5 fue asesinado en Tamaulipas junto a 71 otros compaeros que apenas conoca.
Annimo #5, el que dej su pas para cruzar al otro lado. Acept ser ilegal por ganarse un dinerito para su familia. Quiz se lo jal un enganchador que le prometi hartos dlares y ms, all en el norte. Quiz se fue porque tena una esposa joven y esperaban a un hijo. Quiz tena algn pariente all, alguien quien le podra ayudar con un buen jale para poder pagar al enganchador. Seguramente se enter de los peligros: la posibilidad de ser asaltado o secuestrado; si no contaba con familiares que le ayudaran con el rescate, la posibilidad de convertirse en esclavo de algn cartel; aunque tuviera familia, siempre exista la posibilidad de perder un dedo, una mano, un brazo, si ellos no lograban reunir el monto del rescate. Pero el peligro le sera poco frente a la promesa de la vida all en el norte.
All del otro lado de la lnea. Ese border que en otras partes se llama frontera. Annimo #5 nunca conocer la lnea.
Me toca el turno. El guardin se fija en m detrs de sus lentes oscuros, mi pasaporte en una mano. Revisa el viejo Mustang que conduzco.
Me pregunta: Qu trae de Mxico?
Nada. Nada ms que mis muertos, quiero contestar.
Pero simplemente respondo, Nada.