Migrante que muri en la va al tocar un cable de alta tensin.
Eredis Ayala

Autor: Magali Tercero
Foto: Javier Garca

Justo en medio de una pesquisa elecrnica para saber ms sobre la Honduras de Eredis Ayala, unos de los 16 migrantes hondureos bestialmente asesinados en Mxico por el grupo criminal Los Zetas, me avisan que estn transmitiendo en la tv una entrevista con el productor del documental La vida loca, sobre las bandas de jvenes criminales salvadoreos conocidas como las maras. Christian Poveda, el fotgrafo director de este documental, fue asesinado, presuntamente por alguno de estos mismos muchachos, a fines de 2009, cuando su filme comenzaba a circular en el mercado negro. Estoy leyendo en internet que la poltica de Honduras como Estado siempre fue convulsa, llena de golpes de Estado, polticos corruptos, alteraciones a la ley y el orden, monopolios extranjeros, y rebeliones, pero corro a encender la tele y escucho cuando preguntan al mexicano Emilio Maill por qu tantos salvadoreos se integran a las peligrosas maras o pandillas, surgidas en California durante los aos 80 para defenderse de otros grupos tnicos. Ahora las maras estn presentes no slo en El Salvador, sino en Honduras, Guatemala, Mxico, Canad, Lbano y Australia. Conforman una especie de ejrcito multitudinario organizado por los hijos de la marginacin como los llama Laura Ins Etcharren. Entre sus integrantes estn los deportados por Estados Unidos, muchos de los cien mil hurfanos que dej la guerra civil, y las vctimas de la represin de los aos 80, adems de los jvenes de los barrios marginales.
Pero volvamos a ese momento domstico en que de golpe percibo similitudes entre esa forma irracional de rebelda social en Centroamrica, la de los maras, con esta especie de revolucin sin ideales, de lucha por el territorio, de los grupos mexicanos del crimen organizado: muchos de sus soldados rasos, digmoslo as, son tambin hijos de la marginacin. Mientras Maill se sorprende con la pregunta sobre las maras, pienso en los motivos del joven Eredis, en el inicio de su odisea, 27 das antes de que lo alcanzara la masacre en Mxico, el pas que hoy es un peligrossimo puente de plomo para quienes an buscan realizar el American Dream. Eredis llevaba 1500 miserables lempiras, menos de cien dlares, para el viaje. La decisin de abandonar el pequeo poblado de Santa Betania, ubicado en la zona montaosa de Lempira, al oeste del pas, haba sido tomada en contra de la voluntad de su madre. Iba a convertirse de nuevo, lo haba hecho tres meses antes, en un sin derechos ms. Slo as su mam, a quien estoy viendo llorar en una fotografa tomada el da del funeral, dejara de pertenecer a las filas de los sin techo. Sin querer recuerdo, por contraste, el semblante hermtico, violentado, de la mam de La Chuky, la bonita muchacha llena de tics nerviosos de La vida loca. Poveda las film a ambas cuando la chica visit a su madre biolgica para preguntarle cara a cara: Por qu me abandon usted, mam
A Eredis lo desgraciaron junto con 71 compaeros migrantes por no soportar un horizonte de imposibilidad. En Honduras no haba nada para l, ninguna oportunidad de construirse una vida decorosa. De acuerdo con el estudio Honduras, un pas de migraciones, de Ana Francisca Snchez Snchez, hace mucho tiempo existe un xodo masivo de emigrantes, 25 personas jvenes que cada hora salen del pas, segn report el Instituto Nacional de Estadstica (INE) en 2005. Como llegamos a sta situacin?, se pregunta la investigadora. Segn apunta: Los efectos de la guerra fra trajeron menos desarrollo y ms pobreza en las sociedades dependientes. Al acabar sta, el problema se tradujo en una economa limitada e inestable. El carcter reciente de la emigracin en Honduras se confirma con la Encuesta de Percepcin Nacional sobre Desarrollo Humano, de 2005. En el 80.5 % de los hogares los emigrantes [salieron] en los ltimos diez aos. El flujo migratorio de Honduras empez a cobrar auge a partir de 1999.
Cmo arrib Eredis Ayala a esta infame muerte de locos? Su to Elizondo Ayala dio una explicacin: Su objetivo era ayudar a su madre porque es muy pobre y no tiene en qu vivir, por eso agarr ese camino para construirle su casita. Eredis parti pues del pobladito de Santa Betania, en San Sebastin, donde se malvive del caf y otras siembras y donde, a pesar del tiempo transcurrido, an se recuerda la sequa de 1987 que da gravemente la produccin de granos bsicos en el departamento de Lempira. En esa poca el gobierno de Honduras pidi apoyo a la FAO. Zavala debe recordar el hecho pero slo puede hablar de Eredis. Yo le ped que se fuera, pues. Mi sobrino de Estados Unidos ya le haba enviado dinero para el coyote. Yo le dije: Eredis, ya habl con mi sobrino para que te de dnde vivir mientras encuentras trabajo. Desgraciadamente este fue el destino de l. En los peridicos hondureos consta el dolor de la madre y los seres queridos. Un periodista escribi: Los familiares, que se mantenan desde tempranas horas en una improvisada tienda de campaa, soltaron en llanto y gritos al ver aterrizar el avin verde olivo de la armada mexicana, un Hrcules C-130, que traa los 16 cuerpos de los hondureos asesinados mientras pretendan alcanzar el sueo americano.
Unos minutos antes de enviar este texto para el altar virtual construido en recuerdo de los 72 migrantes centroamericanos asesinados bestialmente en mi pas, encuentro en Internet un sitio casi luminoso por la ingenuidad y buena intencin de su autor, un tal Elmer Melgar que ha subido un aviso y unas cuantas imgenes: Esta es una pgina donde puedes encontrar informacin acerca de San Sebastin, del Departamento de Lempira, Honduras, Centro Amrica. Aqu te podrs enterar de nuestra cultura y costumbres. Conocers nuestro Municipio, lo que se celebra, y te dars cuenta de lo que necesita adems de las riquezas que existen. Esperamos te guste, advierte Elmer invitndonos a observar una antigua iglesia blanca, un parque modesto y un camino de tierra ms bien sinuoso. Tal vez l tambin emigr, pienso con cierta aprensin. Estar vivo an?